A lo largo de mi vida, sobre todo en mi infancia, interioricé una gran cantidad de pensamientos negativos sobre mí mismo. Estos pensamientos han controlado mis emociones y mis decisiones de manera inconsciente. En este video Louise Hay me enseña cómo tomar el control de mis propios pensamientos para alcanzar mayores niveles de bienestar y auto-realización. Louise Hay me dice que puedo sanar mi vida si cultivo patrones de pensamiento positivos en vez de perpetuar los negativos. Pero no es tan simple como tomar una aspirina: hay que trabajar muy intenso para lograrlo. Es un proceso difícil con el que ya veo resultados palpables. No es magia, hay que trabajar.

Ciertamente el título "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" puede hacer creer que se trata de un manual de recetas fáciles para ser feliz. No lo es.
El modelo de Stephen Covey representa un profundo y poderoso vehículo para la potenciación personal. Ciertamente tiene algunas limitaciones y no estoy de acuerdo con la totalidad de la propuesta; pero hasta ahora no he encontrado un modelo más completo que éste como base para mis cursos de "liderazgo personal e inter-personal".
En este video Stephen Covey presenta su modelo de manera global. Espero que el observarlo te anime a conocer la propuesta más a fondo.
El libro "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" no es sólo para leerlo, sino para asimilarlo, reflexionar a partir de él sobre mis elecciones y para poner en práctica las propuestas. Muchos de mis alumnos me reportan que el leer este libro resultó en una experiencia valiosa y significativa. Algunos me dicen que lo habían tenido durante años y no se habían realmente adentrado en él, a veces habiendo realizado una lectura superficial que no les había aportado mucho; pero que ahora sí habían apreciado la riqueza profunda. A unos cuanto de mis alumnos, ciertamente los menos, la lectura no les resulta significativa. Algunos leen resúmenes del libro y realmente no llegan al fondo de los asuntos.
Lo que yo creo es, como dijo Warren Bennis, "cuando el alumno está preparado, el maestro llega". Y en estas circunstancias el maestro puede tomar cualquier forma: un amigo, un libro, una experiencia. Hay un tiempo para todo y no conviene forzarlo.
Si hoy es el cuando para que llegue a tí este mensaje será hermoso y, si no, todo está bien también.


Tuve el libro "Ámate a tí mismo" durante años en el archivero; pero nunca me interesé en abrirlo hasta que mi cuñada Beatriz trajo a su autora, Louise L. Hay, a mi atención. La portada lo hacía parecer un libro simplista de auto-ayuda. ¿En dónde aprendí a despreciar los libros de auto-ayuda cuando soy un firme creyente de que la biblio-terapia es una vía valiosa de crecimiento personal? Bien, pues me he dejado llegar el mensaje, que fundamentalmente propone que las afirmaciones negativas respecto a mí mismo pueden ser cambiadas por afirmaciones positivas a fin de experimentar una vida más plena y satisfactoria.

A raíz de esta lectura he estado muy pendiente de observar los monólogos interiores que sostengo desde que despierto a la conciencia en la mañana. Me he quedado verdaderamente impactado del enorme negativismo que contienen. El shock es grande porque he creído ser una persona positiva y muchos a mi alrededor así lo creen.

Realmente me he dado cuenta de que es necesario que esté muy atento para "cacharme" sobre el contenido de mis cogniciones, pensamientos, diálogos e imágenes interiores; si no, éstos transcurren desapercibidos y me encarrilo en un estado de ánimo, en una emocionalidad que me lleva a sentirme poco pleno y poco satisfecho. Las afirmaciones más determinantes son casi inconscientes.

Louise L. hay propone transformar las afirmaciones negativas por afirmaciones positivas. Lo que estoy haciendo es mezclar las propuestas de la autora con algunas otras prácticas que aprendí hace mucho tiempo en un libro de Mahoney y Mahoney de nombre "Control permanente de peso". Presentaban un enfoque que llamaban "Asepsia cognitiva" y que es una técnica para limpiar y corregir pensamientos limitantes para el logro de metas personales.

La técnica se llamaba IDEA!; un acrónimo de sus tres pasos: Identifica, Evalúa y ¡Anímate!
  • Identifica significa darme cuenta de mis pensamientos e ideas destructivos, negativos o distorsionados.
  • Evalúa es el paso de transformación del pensamiento disfuncional por otro más apropiado.
  • ¡Anímate! Implica el decirse algo positivo por haber hecho el esfuerzo de seguir los pasos anteriores.
De acuerdo a la teoría cognoscitivista conductual, marco de referencia de Mahoney y Mahoney, el último paso, la auto-recompensa, es esencial para lograr que la práctica del cambiar los pensamientos se sostenga y se convierta en hábito.

A manera de ejemplo; puedo descubrirme diciéndome cosas como que es una flojera levantarme y hacer ejercicio (subirme a la caminadora); que al fin y al cabo he sido muy inconstante los últimos meses, y que finalmente será difícil que re-establezca una rutina de ejercitamiento. Los monólogos privados no son para mí así de explícitos, sino que después de observarme por un rato me doy cuenta que el contenido de fondo es ése. Y es así que he dado el primer paso, identificando los pensamientos distorsionados (según los Mahoneys) o las afirmaciones negativas (según Hay).
Me he dado cuenta que muchas veces basta con el darme cuenta para que mis energías se movilicen en sentido constructivo, sin tener que hacer nada más con las cogniciones distorsionadas. Otras veces debo continuar con los restantes pasos; particularmente cuando los patrones de pensamiento son repetitivos y están muy arraigados en mi subconsciente.

Para realizar el segundo paso “Evalúa”, los libros de Louis L. Hay presentan muchas pautas de transformación de las afirmaciones negativas en positivas en diversas áreas: relaciones, trabajo, prosperidad, salud, sexualidad, adicciones, etc. Estos días está resultando muy útil para mí trabajar en el área de prosperidad y plenitud personal apoyándome en el área de auto-estima.

Para el ejemplo de arriba, la fase de evaluación la estoy trabajando con las afirmaciones que sugiere Hay en el capítulo sobre Salud. Me repito varias veces, tratando de dejarme llegar el mensaje hasta lo más profundo del alma y del corazón: “Restauro y mantengo mi cuerpo en óptima salud”. Lo digo varias veces como mantra, de tal manera que esta afirmación va llenando el espacio de los monólogos disfuncionales. Otras afirmaciones que me resultan útiles aquí son “Estoy lleno de energía y entusiasmo; me doy permiso de mantener a mi cuerpo saludable”. Al mismo tiempo me cuido de no exigirme nada, de no ponerme la obligación de irme a la caminadora y hacer ejercicio por una hora. La auto-exigencia me lleva fácilmente al camino negativo del auto-regaño. No, tan sólo dejo que el mensaje llegue y acepto lo que suceda en mí, al ritmo que tenga que suceder. Puede ser que tan sólo me levante con energía para ir a trabajar, sin realmente hacer nada de ejercicio. Dejo que la semilla quede plantada y doy tiempo a que crezca sin obligaciones ni forzamientos.

Finalmente, el último paso, el de la auto-recompensa, lo tiendo a olvidar; pero sé que es muy importante, aunque parezca tonto o inútil, para establecer el hábito de la corrección de pensamientos. Me felicito por haber realizado el trabajo interno de transformar mis cogniciones.
No creo que estas técnicas sean una panacea, ni necesariamente funcionarán con todos; pero conmigo y con mi esposa sí están funcionando. Nos damos cuenta de que el camino no es fácil. Mientras lo intento, hay fuerzas internas, que surgen del equilibrio que estoy rompiendo, que surgen para oponerse. Surgen desde la sombra (como le llamaba Jung), en forma de dragón de tres cabezas; pero me mantengo alerta empuñando una espada para decapitarlo sin piedad, ni duda, ni misericordia. Decapito al monstruo de un certero golpe. Estoy atento.


Aquí mismo, mientras escribo esto, he estado practicando las técnicas. Han brotado innumerables voces internas diciendo: “esto es una tontería”, “a nadie le va a interesar”, “se van a burlar”, “mejor ponte a hacer algo más productivo”, y más por el estilo. Estos monólogos son muy sutiles. No son así de claros como los escribo; pero tienen un gran poder auto-limitante y desmotivante. Fácilmente me generan, casi inconscientemente, un desánimo que me lleva o a abandonar la tarea o a realizarla con enorme pesadumbre y sintiendo muy poca realización y satisfacción personal.

Gracias Bety por haber traído a nuestras vidas en los días recientes estas nuevas posibilidades. Estoy generando una vida más plena. Estoy abriendo vías de realización y trascendencia. Estoy trabajando con intensidad para potenciar más y más mi vida de pareja, familiar, laboral y social. El lenguaje no es inerte. El lenguaje es generador. Lo que digo tiene consecuencias en el mundo, genera el mundo en el que vivo.

Me repito ahora a mí mismo, buscando dejarme llegar el mensaje al corazón, al alma, al cuerpo y a la mente, las siguientes afirmaciones de Louise L. Hay:

“En la infinidad de la vida donde me encuentro, todo es perfecto, pleno y completo.
Veo cualquier patrón de resistencia en mi interior sólo como algo más que debo liberar. No tiene poder sobre mí. Soy el poder en mi mundo. Fluyo con los cambios que se están realizando en mi vida, de la mejor manera que puedo. Me apruebo a mí mismo y la forma en que estoy cambiando. Hago lo mejor que puedo. Cada día es más fácil. Me regocijo por estar dentro del ritmo y la corriente de mi vida siempre cambiante. Hoy es un día maravilloso. Opto porque así sea. Todo está bien en mi mundo.”


Hay, L.L. (1991). Tú puedes sanar tu vida. México: Ed. Diana. P. 78

Imagínate un dispositvo portatil que te permite captar imágenes y reconocer objetos, buscar información relevante y proyectarla en cualquier superficie disponible.
La Dra. Pattie Maes del MIT presenta "Sexto Sentido", desarrollado por su alumno Pranav Mistry, que es un dispositivo móvil que proyecta una interfaz sobre cualquier superficie y permite al usuario interactuar con ella utilizando gestos de los dedos. Mediante una cámara puede reconocer objetos y presentar información relevante. Conferencia presentada por la Dra. Maes en TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) en febrero de 2009.


El Dr. Edward Scolnick del Instituto Technológico de Massachusetts (MIT) ha hablado en una conferencia reciente que se están abriendo nuevas posibilidades para entender la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La investigación en estas áreas ha estado estancada durante 50 años; pero la revolución en genética humana está abriendo grandes posibilidades para entender los aspectos a nivel de biología molecular y de fisiología del cerebro que están detrás de estos trastornos.
El Edward Scolnick es el director del Programa para enfermedades psiquiátricas y del Centro para investigación psiquiátrica en el Instituto Broad del MIT.
El Dr. Scolnick dijo: “Por primera vez la ciencia tienen la capacidad de revelar las causas subyacentes de las enfermedades mentales severas… Por primera vez en la historia de la disciplina aparece una forma que lleve a una mejora significativa en su diagnóstico y en su terapia”.
Estos desórdenes, que son comunes, crónicos e incapacitantes, son enfermedades mentales complejas que involucran comportamientos anormales que se expresan de diversas formas. No se cuenta aún con exámenes cuantitativos que permitan un diagnóstico preciso. La investigación ha demostrado que el mayor factor de riesgo para estas enfermedades es la genética; pero no ha podido aún diseñar herramientas que determinen cómo es que los genes inciden en la evolución de la enfermedad.
Es hasta los últimos dos años que la secuenciación del genoma humano y los mapas de variación genética están abriendo las enormes posibilidades de entendimiento. Los investigadores han descubierto que en el caso de ambas enfermedades las supresiones y duplicaciones de genes conducen a daños significativos en los circuitos cerebrales. Se han descubierto variaciones genéticas que son comunes en ambos trastornos.
El Dr. Scolnick habló del paso frenético al que se está manteniendo la investigación en el Instituto al que pertenece. Los científicos están usando imágenes de resonancia magnética funcional para comparar los cerebros de gente común con los de pacientes esquizofrénicos, descubriendo que los cerebros de estos pacientes permanecen hiperactivos cuando se encuentran en estado de reposo. Se ha encontrado que las personas esquizofrénicas generan ondas cerebrales gama, relacionadas con las actividades cerebrales superiores, de una manera diferente a las de las personas no esquizofrénicas.
En los laboratorios del MIT se ha empezado a manipular circuitos cerebrales específicos usando tecnología óptica que envía rayos de luz de diversas longitudes de onda a determinadas interneuronas que regulan la activación de neuronas que se sospecha tienen un papel crítico en la falla de los cerebros de las personas esquizofrénicas. También se están estudiando los trastornos bioquímicos causados por genes alterados y están desarrollando inhibidores químicos específicos que podrían conducir a tratamientos seguros para ambas enfermedades.
Investigadores japoneses están logrando que células madre se desarrollen en células cerebrales, lo que permitiría conducir experimentos precisos que relacionen los problemas genéticos con las fallas en la manera como el cerebro se alambra.
Aunque las investigaciones reportadas para entender cómo se desarrolla la esquizofrenia y el trastorno bipolar recién han empezado; las posibilidades son muy prometedoras. Esperemos que en los próximos años aparezcan instrumentos de diagnóstico temprano y fármacos efectivos y contundentes para estas enfermedades tan debilitantes.

Referencia:
Scolnick, E. (May 4, 2009). New Frontiers in Schizophrenia and Bipolar Disorder Research. Department of Brain and Cognitive Sciences, Massachusetts Institute of Technology. Disponible en: http://mitworld.mit.edu/video/687. (La conferencia de 40 minutos puede ser vista haciendo click en esta liga).


Mi colega, el Dr. Richard Leifer, del Rensselaer Polytechnic Institute decía con amargura, después de varios lustros de dar consultoría a los primeros niveles de General Motors, que ningún esfuerzo serviría a la corporación si no lograban fabricar vehículos como los de Toyota. En aquel entonces experimentábamos juntos los tortuosos caminos de Warren, Michigan para lograr que se aprobara un curso de maestría que impartiríamos en línea en los tres países de Norteamérica. Año y medio, con innumerables viajes de profesores entre Albany, Toluca, Monterrey, Querétaro y Warren, nos tomó el diseñar y lograr la aprobación del curso; pero tan sólo se requirió de un plumazo de la burocracia para evitar que se impartiera en más de dos ocasiones.
Aquel General Motors, de funcionarios, antesalas y requerimientos, se percibía muy distante del General Motors de los entusiastas ingenieros que asistían con júbilo a mis clases presenciales en la Maestría de Administración del Tec de Monterrey. Acudían al curso deseosos de reflexionar sobre sus prácticas y buscando determinar mejoras. Fueron un equipo dinámico que logró mediante el trabajo apasionado que la Planta Toluca recibiera el Premio Nacional de Calidad y el reconocimiento en toda la corporación como una de las tres mejores plantas en todo el mundo.
Ambas experiencias contrastantes dentro de General Motors me permitieron ver la enorme desconexión cultural entre aquellos que fabricaban los automóviles en la línea de producción, justo la razón de ser de la empresa, y quienes intentaban conducir la corporación. Cualquier observador externo podía prever el desastre que hoy enfrenta esta empresa, que si bien, como dicen ellos mismos, “no inventó el automóvil, si inventó lo que éste llegó a ser”.
Una empresa en la que trabajé hace tiempo contaba con gente sumamente dinámica y comprometida apasionadamente con su labor dentro de un ambiente informal de trabajo duro, compromiso y cumplimiento. Había espacio para innovar, explorar y mejorar. Era muy fácil sentirse motivado y comprometido en una cultura así. No fue una sorpresa observar el gran crecimiento que tuvo después.
Sin embargo, con el crecimiento surgieron los problemas. Poco a poco, como las células cancerosas que silenciosamente invaden el organismo y se apoderan de él, los departamentos de staff, cuya función natural es el apoyar al proceso central, fueron ganando terreno mediante la imposición de procesos que controlan y regulan la actividad de línea. El liderazgo alcanzado antaño por la empresa se ha venido deslavando paulatinamente porque sus procesos medulares han venido siendo asfixiados por una serie de procedimientos y medidas que debieran ser su apoyo. La empresa se encuentra en decrecimiento al tiempo que la operación se encuentra completamente asfixiada por tortuosos y engorrosos procedimientos.
Las iniciativas organizacionales de mejora ya no surgen más de la base sino de una serie de departamentos “de apoyo”, que alejados de la actividad central, implementan medidas e indicadores que parecen sólo servir para justificar su existencia; al tiempo que la línea vive cumpliendo requerimientos y, paradójicamente, desatendiendo su proceso. Iniciativa tras iniciativa los departamentos de staff dictan el ritmo de funcionamiento de la organización a los departamentos de línea, que son quienes forman el core business.
Desde luego que toda organización al crecer requiere de establecer mecanismos que hagan eficiente la operación. Con el desarrollo es necesario que procesos formales ocupen el lugar de los informales. Sin embargo, los procesos de apoyo deben estar alineados alrededor del core business y no convertirse en iniciativas que terminan matando por asfixia a la gallina de los huevos de oro.
Sería necesario que la organización volviese a poner en el centro a sus procesos de línea, dándole voz a los departamentos de producción y luego alinear al resto de los procesos para que agreguen valor al proceso medular.
Desde luego que toda organización al crecer requiere de establecer mecanismos que hagan eficiente la operación. Con el desarrollo es necesario que procesos formales ocupen el lugar de los informales. Sin embargo, los procesos de apoyo deben estar alineados alrededor del core business y no convertirse en iniciativas que terminan matando por asfixia a la gallina de los huevos de oro.
El control mediante la cultura organizacional y no mediante las prácticas burocráticas y el manejo de indicadores es mucho más poderoso. En las empresas de estructura orgánica, las más flexibles e innovadoras, las cosas deseables ocurren porque la gente comparte una serie de valores y mantiene una visión compartida. En tales organizaciones surge una energía y una motivación sin límites que permite que el talento humano se manifieste en todo su potencial.
Hoy podrían re-establecer la mística original que los caracterizó sacudiéndose el predominio de las prácticas burocráticas. Un buen comienzo sería que directivos regresen a la línea de producción, a fin de que re-conozcan desde dentro los procesos en los que están inmersos. De esta manera volverían a adquirir la sensibilidad perdida.
Es necesario que producción esté de nuevo en el eje de las iniciativas y de la operación y que sean los departamentos de línea quienes dicten la marcha y el rumbo. Sólo así podrán ser el Toyota de su sector. De otra manera, ya se ven claros los signos de que seguirán el derrotero de General Motors.