Quienes vivimos las prácticas burocráticas de la banca nacionalizada creímos que la privatización, primero, y la entrada de la banca internacional, después, nos conduciría a contar con un servicio competitivo y moderno. La realidad actual para el cuentahabiente común y corriente es la de un servicio pobre, burocrático y caro. Para muestra lo que me está sucediendo con el flamante BBVA Bancomer. El día de ayer, al querer extraer dinero infructuosamente en un cajero, descubrí que la sucursal San Carlos (en Metepec Estado de México) había decidido restringir el acceso a mi dinero en cajeros automáticos, ventanillas e internet porque descubrió que en sus archivos les hace falta un comprobante domiciliario de mi esposa. La semana pasada tuvo un incidente similar mi secretaria: llegó a trabajar furiosa, frustrada y llorando diciendo: “es mi dinero, no tienen derecho”. Tal parece que la institución está siendo sometida a algún tipo de auditoría o de proceso de certificación, los gerentes están siendo presionados por el aparato burocrático y están tomando medidas desesperadas para cumplir con sus requerimientos internos, ¡a costa de sus clientes!

Mi caso es más aberrante por lo extremo: la sucursal en cuestión me queda muy lejos, tiene problemas serios de acceso y estacionamiento y durante años invariablemente me ha ofrecido una pésima atención. Así que desde hace tiempo evito a toda costa acudir ahí y busco hacer mis operaciones en línea, en cajeros o en otra sucursal. Abrí ahí la cuenta porque así fui requerido al obtener un crédito hipotecario y por costumbre la seguí usando para otros fines; por ejemplo, ahí me deposita mi empresa mi sueldo quincenal. Lo curioso es que el crédito ya lo pagué en su totalidad y ahora descubren que necesitan un comprobante domiciliario, ¡de mi esposa!, que no les hizo falta durante ¡quince años!

Es la máquina burocrática de BBVA Bancomer operando a toda marcha. Es la tragedia de los comunes ya que son prácticas en las que todos salimos perdiendo: el banco y nosotros los usuarios. La manera de hacer reaccionar a la banca internacional para brindar un servicio de calidad es tomar acción como usuarios. Es mi decisión ciudadana que BBVA Bancomer deja de contar conmigo como cliente y que me cambio con quien me atienda como merezco, aunque sea un cuentahabiente de poco volumen.


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