No andes errante (León Felipe)

No andes errante...
y busca tu camino.
-Dejadme-,
Ya vendrá un viento fuerte
que me lleve a mi sitio.

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La cultura del "fast food" nos quiere a todos en constante movimiento, corriendo como el conejo de Alicia. Queremos violentar los procesos porque deseamos resultados rápidos. Hemos perdido el ritmo.

Hay un tiempo para todo. Hay ciclos naturales. Al día sigue la noche y a ésta el día: Sol y Luna danzan, cada uno a su ritmo. De la siembra a la cosecha se necesita cuidado y, sobre todo, paciencia.

Hay un restaurancito, al que vamos mi esposa y yo a comer de vez en cuando, que tiene un letrero que dice: "Para que le atendamos mejor, venga sin prisa". Es para mi un recordatorio de que debo darle la bienvenida a la cultura del "slow food".

Y cuando me sienta errante y sin camino mantener la esperanza de que ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio.

Un alumno me cuestionó si eso era conformismo. Me cuestionó realmente. Tardé en asimilar. Y es que está el juicio de valor. Los juicios devaluantes, como puñetazos, me hacen tambalear. Me lo tomo personal. ¿Me está diciendo conformista a mi? ¿Soy conformista? ¿Quién dice que es un pecado terrible ser conformista?

Es la frase moralizadora de padres asustados: "no seas conformista" ("no andes errante y busca tu camino"). "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente". Tenemos miedo de quedarnos a la deriva en este mundo de alta competencia. Y entonces nos arrojamos, locos y desesperados, a la carrera de la vida. Quiero ser el primero, llegar antes que los demás. Graduaciones desde el Kinder y ceremonias de graduación de la Primaria. Clases extras de esto y de otro. Una carrera intensa que no termina con la graduación profesional porque sigue la carrera laboral por el mejor puesto y el mejor salario. Y sigue con el matrimonio y la mejor casa y el mejor auto y las mejores vacaciones. ¡Para que nuestros hijos empiecen con honores en el Kindergarden!

Hamsters atrapados en la rueda que no conduce a ningún sitio. Se cierra el ciclo y me doy cuenta de que este camino por el que he ido corriendo a toda prisa no es el que yo quería.

Me he detenido a preguntarme, por enésima vez, si este mundo en el que estoy inserto es el mundo que deseo. Esta sociedad del consumo y de búsqueda insasiable de lujos y satisfactores, que promete enorme felicidad y bienestar si adquiero el nuevo ipod o el sofisticado "todoterreno", me tiene atrapado en un juego que sólo conduce a la frustración.

Este lujosísimo vehículo supuestamente me haría sentir profundamente realizado. No es así. Pronto me desencanto de él, ayudado por la publicidad de otro aún mejor.

  • ¡Lo quiero!
  • Lo malo es que aún me restan dos años y medio para pagar el anterior.
  • ¡Qué decepción!
  • ¿Necesito ganar más dinero? Así podría adquirir ese maravilloso auto en vez de conformarme con éste.
  • Pero ya no puedo más.
  • ¿Seré un conformista?
  • No, jamás.
  • Tengo que trabajar más intensamente.

Hamster atrapado en la rueda sin fin.

Conformismo sería el dejarme atrapar por reglas del juego inherentemente frustrantes.

Se requiere un enorme espíritu y mucho trabajo para diseñar un estilo de vida distinto.

  • -dejadme-,
  • Ya vendrá un viento fuerte
  • que me lleve a mi sitio.


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