Cerca de media noche del 14 de abril de 1912, al tiempo que un grupo de personas conversaban agradablemente en el salón de té de la nave más grande y poderosa de su tiempo, el SMR Titánic, alguien trae la noticia de que el barco ha tenido un encuentro con un iceberg. Es una época de progreso y confianza en la tecnología, al navío se le ha considerado inhundible y realmente en el salón no se percibió ninguna vibración que indicara peligro por lo que la velada continúa sin mayores preocupaciones con la orquesta tocando plácidamente al fondo. Sin embargo, pese al sentimiento de seguridad y confianza, la nave ha sido dañada fatalmente y en un par de horas estará en el fondo del helado mar, ocasionado la muerte de casi el 70% de sus pasajeros.
Cerca de 100 años después, viajamos todos en el Planeta a una velocidad cercana a los 100,000 km/hr alrededor del Sol, sin mucha consciencia de que nos encontramos en una encrucijada global frente a amenazas que hacen peligrar no solo la convivencia y viabilidad humana sino a toda la vida en su conjunto. Las más grandes amenazas a la vida y a la convivencia humana son el desastre ecológico y la brecha social entre poblaciones inmensamente ricas y regiones en un estado de alarmante pobreza. La esperanza es que todavía podemos hacer algo para evitar el hundimiento; pero ciertamente no es momento de departir apaciblemente con fondo musical sino de tomar acción.

Comentarios de blog por Disqus