El error de Holmberg es descrito por Charles Mann (2006) en "1491: una nueva historia de las américas antes de Colón", un libro que debiera ser de texto para todos los americanos (me refiero a los habitantes del continente americano, sí, el que comprende del Yukón a la Patagonia).
Allan Holmberg era un estudiante de arqueología que para realizar su tesis doctoral se fue a vivir entre 1940 y 1942 con los indios sirionos en la región boliviana del Beni, en la amazonia cercana a Brasil. Fue un investigador cuidadoso y compasivo, que pasó hambre, privaciones y penalidades durante varios meses. Producto de su experiencia en la región publicó el libro "Nomads of the Long Bow: The Siriono of Eastern Bolivia" ("Los nómadas del arco: Los Sirionio del este de Bolivia") que se convirtió en un libro clásico, muy reconocido hasta nuestros días como referencia de la vida primitiva. Aunque nadie más pudo regresar durante décadas a la región por las condiciones sociopolíticas en Bolivia, incluyendo una animadversión al extranjero mantenida por los traficantes de droga, Holmber promovió toda su vida la causa de los indígenas abandonados en la miseria y se comprometió a mejorar sus condiciones.

Producto de su investigación de campo, Holmberg descubrió que los sironios se hallan "entre los pueblos culturalmente más atrasados del mundo", con una vida de constantes carencias y de hambre, sin vestimenta, sin animales domésticos, sin instrumentos musicales, ni siquiera tambores, sin arte ni diseño, apenas con algunos collares de dientes de animales, y sin religión. No contaban más allá del tres, no sabían prender fuego por lo que lo transportaban de lugar en lugar, y con chozas de palmas amontonadas que poco protegían de los implementos.

Holmberg vio en los sironios la representación del hombre primitivo en su estado natural extremo, que permanecía durante milenios en las mismas condiciones, sin progreso y sin transformar su entorno natural y concluyó que "antes de Colón los pueblos de América carecían de historia", en el sentido de que deambularon durante milenios sin transformarse y sin transformar el mundo.

La visión de Holmberg respecto a los habitantes originales de América se popularizó, no sólo en el mundo anglosajón donde niños canadienses y norteamericanos la aprenden en la escuela, sino en algunos países y estratos sociales de la América de habla hispana y portuguesa.

El problema de esta visión es que surgió de la experiencia de unos cuantos meses con un pueblo aislado y de ahí se generalizó a todos los pueblos de un continente y de todas las épocas. Lo más dramático es que, varias décadas después, cuando las condiciones mejoraron, los investigadores descubrieron que la pobreza de los sironios se debía no a la falta de evolución sino a que 20 años antes del contacto de Holmberg la gripe y la viruela los diesmaron de tal manera que pasaron de ser 3000 a menos de 50, teniendo que pasar por un "cuello genético" que los llevó a procrear entre parientes, con consecuencias genéticas.

Cuando Holmber llegó, la media docena de sironios huían por la selva de los ganaderos blancos que les venían robando sus tierras con el apoyo del ejército boliviano que los apresaba por un tiempo y los obligaba a servir a los rancheros. El pueblo que el investigador conoció era un grupo de sobrevivientes refugiados y perseguidos después del destrozo de su cultura. Es como actualmente encontrarse con un campo de refugiados en Somalia y concluir que los somalíes son un pueblo atrasado, sin cultura y sin historia que sobrevían día a día en medio de las mayores penurias y hambrunas y luego concluir que todos los pueblos africanos así han permanecido durante milenios.

El modelo mental creado por Holmberg sobre los pueblos originarios de América persite con la ayuda tanto de Hollywood como de la antropología. Y es que el modelo ha resultado muy conveniente para justificar la depredación de las comunidades originarias, lo mismo en Canadá (donde aún en el siglo XXI hay historias de explotación y acallamiento de los pueblos indígenas) que en la Sierra de Guerrero en México o en Bolivia y Brasil.

Desde la óptica de la sociedad occidental seguimos diciendo que los pueblos indígenas están atrasados y que debemos salvarlos de su pobreza. Curiosamente es justo lo contrario. Nuestra cultura depredadora y de consumo está acabando con nuestra civilización y con el planeta. Necesitamos voltear a ver a los pueblos originarios de la tierra, ya que son ellos con sus aprendizajes ancestrales quienes tienen lecciones importantes para salvarnos a todos. La vida de la "comida rápida" debe reencontrar el ritmo de los ciclos naturales de la naturaleza. ¿Estaremos ya listos para ir más allá de nuestra arrogancia obtusa?

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