Hoy fue la tercera ocasión que he tenido el privilegio de escuchar a Don Lorenzo Servitje, socio fundador de Bimbo. Vino a un encuentro con nuestros estudiantes en el Tec. Hoy no fue la excepción: me ha impactado dejándome valiosas lecciones de vida.
Mi primer encuentro fue hace 22 años cuando vino al Campus Toluca del Tec de Monterrey a nombre de la Unión Social de Empresarios Mexicanos. En ese entonces era yo un joven maestro que se sintió impactado ante su declaración de que estaba tomando cursos de marxismo. Sorprendido le pregunté por qué hacía eso si él era un hombre de libre empresa y respondió que dado que de ahí venían muchas críticas al sistema capitalista quería entender de fondo cuáles eran los fundamentos para así poder debatir con bases. Me enseñó el valor de la apertura y la reflexión sin impulsividades, buscando entender los argumentos del interlocutor.
Ocho años después Don Lorenzo participó en la conferencia mundial de la Cámara Internacional de Comercio, celebrada en Cancún e inaugurada por el Secretario General de la ONU y el presidente Salinas. Era el momento cumbre de México por su apertura comercial. El evento se convirtió en pasarela para los precandidatos Aspe, Colosio y Camacho, quienes fueron conferencistas frente a gente de la altura de Valac Havel. La única voz disidente en todo el evento fue la de Don Lorenzo, en una mesa redonda en la que también participó Serra Puche. Con enorme valor y entereza, en los tiempos del poder absoluto del presidente, Don Lorenzo declaró: "Considero que nos hemos abierto demasiado rápido a cambio de muy poco”. Alertó además que le alarmaba que la publicidad y la mercadotecnia generaba expectativas de niveles de consumo entre la población que eran imposibles de alcanzar y que sólo causarían frustración. La lección que entonces recibí fue la de la valentía y la congruencia.
El día de hoy encontré en él a un sabio de 90 años que con gran agudeza y espontaneidad conectó con los jóvenes asistentes, quienes le aplaudieron con mucho entusiasmo. Las preguntas de los jóvenes volaron:
¿Cómo sacar adelante a un negocio? “Hay que trabajar mucho y gastar poco, pero sin ser tacaño”. Considerando que estaba presente la autora del libro biográfico sobre los fundadores de Bimbo, Silvia Cherem, con humor dijo que “una empresa declina cuando escribe las memorias, construye un corporativo y compra un avión”; señalando inmediatamente “nosotros no tenemos avión”, con lo que obtuvo las risas del auditorio.
¿Cómo tomar decisiones? Señaló que hay que oír, tomar consejos y luego tomar la decisión. “Hay que tener buenos socios”. Dijo que “es peligroso creer que uno tiene todas las respuestas”.
¿Qué opina del progreso? Citó a Teilhard de Chardin, quien afirmaba “arriba y adelante”, bromeando que la frase no era originalmente del ex presidente Echeverría. Dijo que era importante ir adelante, buscando el progreso; pero que también hay que ir arriba, buscando ser mejor y acercándose a Dios.
Considerando las circunstancias económicas actuales, ¿qué ha hecho Bimbo en épocas de crisis? “No espantarse, no precipitarse. La prisa es mala consejera. Hay que tener paciencia”.
La lección de vida el día de hoy fue la de la humildad que surge de la grandeza.
Gracias Don Lorenzo.

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