A algunos les falló el cálculo y ya están en la cárcel o muertos. Desde Kenneth Lee de Enron hasta Bernard Madoff los casos de CEOs (Chief Executive Officers o Presidentes de Consejo) y altos ejecutivos criminales están a la orden del día.
Otros no van a la cárcel tan sólo porque tienen permiso, como el 007, para delinquir: son "culpables, millonarios e impunes", según dice el titular de un artículo del diario El país (12, oct, 2008).
Algunos los reverencian como los nuevos sacerdotes de la sociedad contemporánea; pero han perdido el honor de antaño. A diferencia del piloto Chesley Sullenberger, quien al lograr acuatizar con éxito el airbus US Airways 1549 en el río Hudson permaneció a bordo hasta que fueron rescatados todos los pasajeros, son los primeros en abandonar a las compañías que hundieron, con los bolsillos repletos con el botín.
Ejemplos de piratas, entre muchos otros (ver tabla abajo):
  • Los ejecutivos que llevaron a la quiebra a Lehman Brothers, encabezados por su CEO Richard fuld, se despachaban con bonos millonarios minentras negociaban con el gobierno nortemericano el rescate.
  • El CEO Stanley O'Neal abandonó a la emblemática Merrill Lynch plagada de deudas que la llevarían a desaparecer cobrando 160 millones de dólares.
  • Rick Wagoner, CEO de General Motors, recibió un aumento de sueldo a 2.2 millones de dólares anuales más bonos por 10 millones después de que la compañía presentó enormes pérdidas qe llevaron a despedir 74,000 empleados.
  • Kerry Killinger, CEO de Washington Mutual, cobraba en 2007 un salario más bonos por 44 milones de dólares al tiempo que la compañía era rematada y posteriormente 3000 empleados despedidos.
Estos 007, con permiso para delinquir, se han cobijado con un sistema que se vino fortaleciendo desde los años ochenta, cuando los CEOs fueron acumulando poderes y remuneraciones sin relación con su desempeño en el puesto. Sin importar si el resto de los stakeholders o grupos de interés, principalmente los accionistas y los trabajadores, se benefician o salen perdiendo, los altos ejecutivos simpre se sirven con la cuchara grande.
Mientras empresas socialmente responsables, como Mondragón Corporación Cooperativa mantiene una diferencia de 1 a 14 entre los salarios más bajos y los más altos en la empresa; la mayoría de las corporaciones han hecho crecer las diferencias de manera insultante, como se aprecia en la gráfica de arriba, llegando los altos ejecutivos a tener salarios 247 veces mayores que los salarios promedio de sus empleados.
Es urgente que los legisladores de los diversos países pongan freno a estas conductas criminales y se aprueben leyes que hagan responsables a los ejecutivos de las consecuencias de sus acciones. Pero esto implica trastocar de fondo las reglas del sistema-mundo en el que vivimos. ¿Habrá legisladores honorables y valientes que promuevan acciones semejantes cuando el mundo de la política está completamente aceitado por el dinero de las corporaciones?

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