En día de hoy en el Aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de México, una persona, que más tarde se descubrió es un maestro de escuela oficial, fue detenida intentando abordar un avión en posesión de un compás, un transportador, una escuadrada y una calculadora.
El representante de la Policía Federal Preventiva, Primitivo Galván, señaló que se presume que esta persona es miembro del tristemente célebre movimiento Al-Gebra. Se le ha acusado de transportar armas de instrucción de matemáticas.

De hecho Al-Gebra es un culto temible. Buscan soluciones promedio usando medias y extremos, y en ocasiones van en tangente buscando valores absolutos. Se trata de cifras bastante sombrías, con nombres como equis y ye. Aunque son mencionados con frecuencia como "desconocidos", sabemos que en realidad pertenecen a un denominador común y forman parte de un eje con coordenadas en todos los países. Como el famoso griego Isósceles solía decir, sólo hay 3 lados en cada triángulo y si Dios nos hubiese querido dejar mejor preparados para las matemáticas nos hubiese dado más dedos en las manos y en los pies.

Por lo tanto, estoy sumamente agradecido de que nuestro gobierno ha señalado las condiciones iniciales para liberarnos de estos perros de las matemáticas que están dispuestos a desintegrarnos con todo cálculo.

Estos bastardos estadísticos buscan dañarnos de plano en cada esfera de influencia. Bajo esta circunferencia, es hora de que diferenciemos sus raíces, establezcamos nuestros puntos y delimitemos las líneas. Las armas de la enseñanza de las matemáticas tienen el potencial de ponernos en decimales con un escalar nunca antes visto; a menos de que los exponentes alcancen una potencia superior y comiencen a apreciar los hechos al azar de los vértices.

Como nuestro gran líder diría: "Lea mi elipse". Aquí tenemos un principio de incertidumbre y, a pesar de que ellos siguen multiplicando sus días contados, tarde o temprano la hipotenusa les apretará sus cuellos.

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