Cuando las emociones son agradables, el sentir es un placer: alegría, plenitud, felicidad, amor, son normalmente bienvenidos.
Pero, a veces, las emociones son un verdadero tormento, particularmente las llamadas emociones negativas, tales como el miedo o la ira.
Quisiéramos no sentir, porque nos duele.
Sin embargo, el flujo de sentimientos y emociones es parte de la vida de la persona plena.
Por ello a veces necesitamos re-educarnos para aprender a sentir.
Sobre esto hablo en mi libro electrónico: "Al rescate de la emocionalidad: aprendiendo a sentir".

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