martes, mayo 10, 2005

Hitler: un pésimo líder



Nunca ha dejado de sorprenderme que cuando pido a mis alumnos ejemplos de grandes líderes invariablemente se menciona a Hitler junto a connotadas figuras del liderazgo. Hoy, a propósito de la celebración de los 60 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, hago algunas reflexiones en torno al liderazgo de este hombre.
Sostengo que alguien que condujo a un pueblo poderoso e industrioso a la derrota, quien fue un personaje creado por la propaganda y quien sistemáticamente eliminó a sus mejores hombres y generales por diferir de él (como ejemplo tenemos el suicidio forzado de Rommel), fue un pésimo líder.
Óscar Enrique Ornelas ha escrito el día de hoy en el periódico El Financiero el artículo intitulado "De cómo los alemanes amaban a Hitler y lo que luego les sucedió". Lo primero que hay que entender es que, como el autor señala, Hitler es un mito. El historiador Ian Kershaw demostró la enorme brecha que existe entre el personaje público y el verdadero Hitler. Un enorme cuerpo de propaganda creó un mito para apelar al pueblo alemán. En todo caso los verdaderos líderes fueron Goebbels, Goering y demás creadores del mito de Hitler.
Entre las sagas de la Segunda Guerra Mundial que mejor ilustran el liderazgo desatinado de Hitler está la Operación Barbarroja: la guerra contra la Unión Soviética. Se dice que el invierno ruso derrotó a los alemanes. No fue así: los alemanes fueron derrotados por la necedad de un hombre que impuso metas y plazos artificiales en la guerra contra los rusos. Hitler desestimó toda voz de sus generales de primer nivel que advirtieran en contra de sus decisiones, llegando hasta el ordenar su ejecución (conforme se volvía más y más paranoico).
En contrapartida, Stalin, el sátrapa que comandaba a Rusia en aquellos tiempos, reconoció sus limitaciones como comandante militar y se hizo rodear de sus mejores estrategas. Como consecuencia los rusos aprendieron a pelear eficazmente contra los alemanes y desde Stalingrado avanzaron hasta doblegar a Alemania.
Si los alemanes hubiesen tenido un comandante en jefe que integrara las energías y el conocimiento de sus mejores hombres, hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial sin la menor duda (y otras serían las historias que nos estaríamos contando el día de hoy). Les faltó tener un buen líder.
Algunas de las lecciones que extraigo en torno al liderazgo a partir de estos eventos para aplicarlos a nuestras organizaciones son las siguientes.

  • No se puede ser un líder eficaz cerrando las vías de comunicación con el propio grupo.
  • No se puede ser un líder que perdure yendo en contra del interés del grupo que se dirige.
  • No se puede ser un líder que construya cerrándole el camino a los mejores colaboradores.
  • No se puede ser un líder que genere bienestar compartido imponiendo a través del liderazgo la propia y exclusiva agenda personal.
PD.: Quedan en el tintero al menos dos temas relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, más allá del liderazgo eficaz está el tema de la ética en el liderazgo. Necesitamos no sólo aprender a generar un liderazgo eficaz sino además un liderazgo humanizado. Por otro lado queda el asunto de la existencia de fuerzas destructivas que, junto a las constructivas, subyacen en nosotros los seres humanos. Estas fuerzas impulsan a seres comunes y corrientes, de todas las nacionalidades, razas y credos y no sólo a alemanes a convertirse en criminales que matan, no sólo a judíos, sino a todo tipo de individuos que se perciben como indeseables o amenazantes.

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7 comentarios:

Dr. Enrique Bores dijo...

Recibí estas observaciones de Luis Gerado Gonzáles y me autorizó a pegarlas aquí:
"Comparto contigo una reflexión de Gandhi, que me parece después hizo realidad en su propia vida, con el deseo en que nosotros podamos ser también cuerpos de espíritu decidido y animado, tal vez no tanto para cambiar LA historia pero sí algunas, por lo menos la propia:
'Un pequeño cuerpo de espíritu decidido y animado por una fe inextinguible en su misión puede alterar el curso de la historia.'

"... Me gustó mucho lo que escribiste sobre Hitler, sobre todo porque es ubicarlo en una dimensión más realista y analítica. Yo creo que un líder sin dimensión ética, que no es capaz de conducir al logro de fines benéficos para el ser humano, no es realmente un líder. Y sí es impresionante como invariablemente sale mencionado como un gran líder. Gracias por compartir esa reflexión. Por cierto, una precisión, la operación de Hitler contra Rusia es la Operación Barbarroja, que si lo piensa uno bien realmente fue una operación 'bar-babosa' pero ya no supe si fue intencional o no el cambio de nombre de la operación."

Gracias por tus comentarios, Luis Gerado. Ya hice el cambio de Barbabosa a Barbarroja. Fue un error y no una ironía intencional.

Anónimo dijo...

Este artículo es una completa chorrada, demostración de una ignorancia supina y completo desconocimiento por parte del autor. Le recomiendo con todas mis buenas intenciones que antes de escribir sobre alguien (Id Est Hitler) se informe meticulosamente sobre ese alguien (Obviamente desde más de dos o tres fuentes, la objetividad es un mito).

También un buen consejo sería modificar la forma de escribir. Leerte da una sensación de despotismo muy incómoda, poca gente va a tomarte en serio, y no todo el mundo tiene el mismo concepto que tu tienes entorno al bien y al mal.

Espero que aceptes esto como una sugerencia y que no te enfades. Recuerda que si expones algo al público también te expones a que lo critiquen.

Un saludo.

Enrique Bores dijo...

Gracias por tomarte la molestia de escribir. Sí, este es un foro público y se vale disentir; si no, sería incongruente con lo que he escrito sobre Hitler. Obviamente el escrito tocó algunas de tus fibras sensibles. Me gustaría mucho leer contra-argumentos más allá de los adjetivos. Sí he buscado documentarme con fuentes diversas; pero estoy consciente de lo que señalas, la objetividad no existe (como bien sustenta el biólogo chileno Humberto Maturana). Pero podemos dialogar. Agradezco la opinión sobre mi forma de escribir, que sí siento es muy acartonada y con lo cual poco alcance tendré. En esto tengo que trabajar mucho. Gracias de nuevo.

Anónimo dijo...

Estimado Enrique, he leído el artículo que escribiste y creo que el liderazgo de Hitler es muy complejo y se deben tomar en cuenta todas las aristas posibles.

Como latino siempre he observado que la disciplina en estos lares nunca es bien vista, pero no podemos negar que logra resultados, en este punto considero que Hitler evoca muy bien esto y a pesar de sus yerros me parece que si fue un lider , por ejemplo si tienes la oportunidad de leer Mi lucha, el quiso siempre lo mejor para Alemania.

Ahora bien en cuanto a lo sucedido en el holocausto si considero un extremo de su ideología, pero muchas veces nos olvidamos que tampoco el pueblo judío está lleno de santos, no pretendo ser antisemita pero como bien se dijo antes la objetividad es relativa.

Para finalizar si juzgamos siempre a los líderes por sus resultados finales sería muy peligroso pues hay varios ejemplos , Napoleón
b., Alejandro Magno, y para no extenderme hasta el mismo Jesús quien termino su vida en una cruz, dejando de lado el aspecto religioso.

Gracias por permitirme expresarme en este medio

Enrique Bores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Bores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Bores dijo...

Gracias por tu comentario y por el tono comedido y respetuoso en que escribes; sobre todo considerando que este tema genera pasiones encontradas.
Concuerdo contigo respecto a que la evaluación de la actuación de un personaje como Hitler debe ser contempaldo desde diversos puntos de vista. Desde luego que fue un individuo que tuvo aspectos positivos.
También diría que no hay ni personajes ni pueblos totalmente demoniacos ni completamente santos; en referencia a lo que dices respecto al pueblo judío. Todos los seres humanos y todos los pueblos tenemos nuestras luces y nuestras sombras.
Creo que el liderazgo de Hitler, y de cualquier individuo, hubiese sido inmensamente superior si:
•Hubiese abierto las vías de comunicación con sus colaboradores.
•Se hubiese mantenido trabajando por el interés de su pueblo (como lo había declarado en "Mi Lucha" antes de hacerse del poder de Alemania).
•Le hubiese dado un lugar a sus mejores colaboradores, sobre todo cuando tenían opinines contrarias a las de él (en lugar de matarlos); y
•Hubiese evitado usar el liderazgo para imponer su propia y exclusiva agenda personal en vez de generar una visión compartido (en vez de impuesta).

Gracias por tu opinión. Este es un espacio de diálogo y no de imposición de ideas. No pretendo tener la verdad de las cosas.
Saludos,

Enrique Bores