La profesora Gretchen Spreitzer (2005) de la Universidad de Michigan (cuyo modelo de empowerment fue una base fundamental para mi investigación doctoral) ha realizado un estudio en torno a la relación entre las prácticas de empowerment y de participación de los empleados en las empresas y los niveles de paz en diversos países.

La propuesta de la investigadora es que las prácticas de liderazgo participativo de las empresas tienen un papel en la promoción de una paz sostenible. Ha definido paz como una reducción duradera del conflicto, la corrupción, el derramamiento de sangre y la guerra. Señaló que “las empresas pueden fortalecer la paz al generar prácticas empresariales que le permitan a la gente el tener voz”.



En su estudio intitulado "Giving Peace a Chance: Organizational Leadership, Empowerment and Sustainable Peace" (“Dándole una oportunidad a la paz: Liderazgo organizacional, potenciación y paz sostenible”), encontró que los negocios pueden promover la paz a través de dos características organizacionales:





  • el liderazgo organizacional participativo y


  • la potenciación de los colaboradores.


Estas condiciones promueven que la gente se manifieste en ámbitos tales como el gubernamental y el cívico. La muestra de investigación de cerca de 80 países encontró menor corrupción y menor malestar en países donde el liderazgo dentro de los negocios es más participativo. Ahí donde los empleados dicen que se sienten más libres para decidir existen menores niveles de corrupción y malestar.



Como nota al calce, estos resultados se asemejan a una investigación que estoy realizando y en la que he encontrado que a menor grado de democratización mayor es el índice de corrupción en una muestra de más de 100 países. Me empecé a interesar en este asunto al notar a lo largo del tiempo que en una dinámica en la que los estudiantes son divididos en tres grupos y asignados al azar a tres estilos de liderazgo: autocrático, rienda suelta y participativo; frecuentemente los alumnos asignados al grupo con gerente autocrático tenían manifestaciones de corrupción.



Este descubrimiento (de tipo serendipia) dirían los investigadores) me alertó a notar la alta frecuencia de manifestaciones de corrupción en las organizaciones verticales donde he participado. La corrupción frecuentemente toma forma de adulteración de resultados e indicadores y conductas de simulación para quedar bien con la autoridad. De ahí he generado la hipótesis de que los sistemas autocráticos inherentemente promueven la corrupción. Hipótesis que aún hay que soportar con investigación.



Los resultados de la Dra. Sprietzer son una buena noticia para las empresas que se están moviendo a un liderazgo participativo y a la potenciación en un mundo donde el espíritu emprendedor ha sido asociado a la explotación y a la rapacidad. Como siempre ocurre en el pensamiento científico (y debiera ocurrir en todo tipo de pensamiento), los resultados de la esta investigación deben ser considerados tentativos, sujetos a discusión y en espera de más estudios.


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