En el artículo "Oops!" Robert Austin, Lee Devin y Erin Sullivan (7 de julio de 2008, MIT Sloan Management Review) proponen que las equivocaciones conducen a la innovación, por lo que debiéramos crear más equivocaciones. De hecho, la mayoría de las innovaciones importantes han ocurrido por accidente. Las cosas nuevas son difíciles de concebir porque estamos limitados por nuestros hábitos, rutinas y pre-concepciones. Las equivocaciones hacen que movamos nuestros límites y generemos resultados que no produciríamos de manera deliberada. El problema es que los managers tratan de evitar a toda costa variaciones de la meta y descarrilamientos de la norma, tendiendo a considerarlas como "fallas".

Las equivocaciones ocurren a tres niveles. El primer nivel es el de las ideas por una asociación mental inesperada, como le sucedió a Edward Jenner, quien buscando un tratamiento contra la viruela recordó que un lechero le había dicho que nunca tendría viruela porque ya había tenido un enfermedad que le da a las vacas. Dicha enfermedad es una forma más benigna de viruela que podía ser usada como vacuna para la viruela humana.

El segundo nivel es cuando se logra algo buscado pero por un camino inesperado, como cuando científicos de la empresa Schering-Plough intentaban crear un medicamento que bloqueara enzimas que producen colesterol y terminaron con algo que no bloqueaba las enzimas pero que sí bajaba el colesterol.

El tercer nivel es cuando se termina descubriendo algo distinto de lo que se buscaba pero que resulta de utilidad; como les sucedió a los investigadores cuando notaron un inesperado pero interesante efecto secundario al probar el Viagra que entonces era un medicamento para el corazón.

Las estrategias que las empresas pueden usar para producir equivocaciones son las siguientes.

  • Revolver las cosas
  • Explorar muchos enfoques
  • Hacer que las equivocaciones sean más baratas
  • No etiquetar a las equivocaciones como "errores"
  • Dejar a los innovadores coleccionar ideas
  • Ver el bosque y ver los árboles, ambos
  • Preguntarse qué estamos dejando de ver aquí

IDEO, la empresa de diseño que creó el primer ratón para Apple y la Palm V involucra en sus equipos a ingenieros, graduados de administración, expertos en mercadotecnia, sicólogos u biólogos. Pero a esta gente hay que asignarles tareas novedosas y periféricas para dejar que sus jugos creativos fluyan. También hay que enseñarles a reconocer la importancia de eventos inesperados, como Newton hizo con la manzana que cayó del árbol. Se debe promover que los empleados piensen fuera de los límites, por ejemplo, promoviendo que acudan a conferencias en aspectos fuera de su área. Se deben crear canales institucionales para escuchar a los visionarios e incorporar ideas que parecen locas.

El artículo puede ser leído en http://sloanreview.mit.edu/wsj/insight/innovation/2008/07/07/

Comentarios de blog por Disqus