Marshall Goldsmith es un renombrado coach ejecutivo y autor de diversos libros, entre los que se encuentra "El líder del futuro" (What got you here, won´t get you there"). Recientemente el Harvard Business Publishing le preguntó qué nos detiene como personas a realizar los cambios que sabemos nos harán ser líderes más eficaces (Become a More Effective Leader by Asking One Tough Question: siendo un mejor líder haciéndose una pregunta difícil). La pregunta me parece muy relevante porque para muchas personas es frecuente que, sabiendo que ciertos cambios nos traerán beneficios extendido, no nos decidimos a realizarlos.


Dice Goldsmith que cuando da seguimiento a gente que, habiendo tomado sus cursos, no puso en práctica lo aprendido (el 30% de los participantes) encuentra que estos individuos no son gente sin carácter, sin integridad o sin valores: son personas honestas e inteligentes que se siente mal por no haber tomado acción.



Encuentra que cuando fallamos en implementar cambios es porque nos quedamos atrapados en un hechizo, que se convierte en una excusa, y que dice algo como: "Estoy verdaderamente ocupado en este momento. De hecho estoy tan atareado como nunca lo he estado en mi vida. Algunas veces me siento fuera de control. Estoy enfrentando retos muy particulares. Pero creo que en unos cuantos meses habrá pasado lo peor. Entonces podré tomarme un par de semanas para organizarme, pasar un tiempo con mi familia, empezar mi programa de salud y trabajar en mi desarrollo personal"


De acuerdo a Goldsmith, debemos preguntarnos si hemos estado atrapados por un hechizo parecido, por cuánto tiempo y cada cuándo aparece. Dice que la mayoría de los líderes que conoce han estado atrapados en el hechizo durante años, como sueño repetitivo, y que la dura lección que ha aprendido tratando de ayudar a la gente a cambiar su comportamiento es que el par de semanas con las que sueñan nunca se materializa. De hecho si observamos las tendencias es más probable que el mañana resulte más desquiciado que el ahora.
Propone que si queremos cambiar realmente nos tenemos que hacer la dura pregunta: ¿Qué estoy dispuesto a cambiar hoy?, no dentro de un momento o cuando no me quede otra, sino ¡hoy! Luego hay que hacer una inspiración profunda, olvidarse de los planes gloriosos, aceptar el desquiciamiento de mi vida, hacer lo que tengo que hacer dejando ir lo demás y sentirme en paz con lo que puedo hacer.


Dice que es necesario listar las actividades de mejora, retarme en cada actividad e iniciar cada una dentro de un plazo de dos semanas o borrarla de la lista, dejando de atormentarme.


Creo que el consejo es el de una vez y por todas enfrentarme a mi momento de verdad y hacer lo que tenga y pueda hacer y dejarme de sueños de auto-engaño. Como David, el héroe mítico, que va y enfrenta a Goliat, sin dudar, sin preguntas.

Comentarios de blog por Disqus