Hoy recuerdo al memorable Carl Rogers: profesor, psicoterapeuta y jardinero. El hombre que en su andar congruente, reunió en la tres actividades, su esencia. El jardinero que me ayudó a descubrir lo que sé sobre potenciación de personas.
Y genero estas ideas, un tanto sueltas. Ya habrá momento de amarrarlas.
Facilitar el aprendizaje, ayudar a las personas a crecer y cultivar plantas son actividades de la misma naturaleza. La labor central para todas ellas es la de generar un ambiente potencializante de las fuerzas auto-actualizantes presentes en todo organismo vivo.
La labor de jardineros, maestros, terapeutas, padres de familia, coaches y líderes no es el hacer crecer, porque las fuerzas de crecimiento surgen de dentro del organismo.
Educar es una ilusión: lo único que se puede hacer es el facilitar el aprendizaje

Se manipulan raíces y ramas para generar árboles bonsai, pequeñas y bellas curiosidades de ornato; pero los árboles plenos, que dan fruto, que se insertan en la cadena alimenticia, en su ecosistema, y que permiten generar más árboles, requieren de un medio ambiente nutritivo que le permita potenciar plenamente sus tendencia de desarrollo.
No quiero ni hijos ni alumnos bonsai, que sólo sirvan de ornato. Mi inclinación es por personas plenas, manifestando todo su potencial, auto-actualizadas, incorporadas en sistemas interdependientes que generan más posibilidades y más vida: que evolucionan.
Ahora es tiempo en teoría administrativa de dejar las metáforas militares; con sus estrategias, divisiones y guerras comerciales; para abrazar metáforas orgánicas: el cultivo, el hábitat, la cosecha y demás.
Podemos acuñar el modelo de liderazgo cultivador inspirado en la labor del jardinero. Se trata de un liderazgo que promueve y cuida el desarrollo; que cultiva personas y organizaciones, que entiende y aplica las leyes de la cosecha; con su ciclos y sus tiempos naturales; que no consume la mejor semilla sino la conserva para el siguiente ciclo. 
Los Huicholes (grupo indígena de México), mantienen una ceremonia en la que “se le paga a la tierra”, seleccionando la mejor semilla para devolverla, manteniendo así el ciclo natural, según me comparte mi amigo y colega Jorge Gasca.
Habrá que aprender de los pueblos originarios de la tierra, los que mantienen tradiciones que preservan la vida. Como la milpa, el magnífico invento pre-colombino, que hace producir a la tierra esplendorosamente sin agotarla gracias a la combinación de múltiples cultivos en un mismo espacio. Saldrá el modelo empresarial milpa. Un modelo de hacer negocios que no agota los recursos: conserva a su personal, a sus clientes, a sus proveedores, a la comunidad y al planeta.
Nos evitaremos estas crisis cíclicas de nuestro sistema en las que los acumuladores toman decisiones utilitaristas de corto plazo que en el largo plazo resulta en perjuicio para todos.
En memoria al jardinero por excelencia, Carl Rogers.

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