Como parte de las actividades del curso de ética y responsabilidad Social que estoy tomando, he leído La Carta de la Tierra, este documento auspiciado por la UNESCO que se va adelantando como una Constitución para el planeta. Después de ello recibí como alumno una serie de interrogantes que abajo reproduzco y respondo.

¿Por qué razón es importante resaltar el hecho de que somos “una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común” para que esta Declaración se vuelva posible? ¿Qué cambios implica en la visión moderna del ser humano que se entiende comúnmente como “familia humana”, pero no como “comunidad terrestre”? Compare: “La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida” con la afirmación de Descartes, en los albores de la revolución industrial, de hacer del hombre “el amo y posesor de la naturaleza”.

Vivimos en un mundo altamente interdependiente en el que las acciones en cualquier punto del planeta tienen repercusiones en todo el orbe. Por ejemplo, el incidente de Chernobyl ha tenido ciertamente serias repercusiones locales hasta la fecha; pero ha tenido también un efecto de contaminación radioactiva en lugares distantes. Podemos aplicar bien aquí el asunto del efecto mariposa. Por lo tanto, para mantener la viabilidad del planeta requerimos de la participación de todos quienes habitamos esta nave espacial.

La expresión “familia humana” sigue privilegiando al ser humano, como se ha hecho desde Descartes. El reto ahora es el entender a todos los sistemas planetarios, humanos y no humanos, como elementos íntimamente inter-relacionados. De hecho, la teoría de Gaia contempla al planeta como un organismo viviente.

Sin embargo, para poder restaurar estos valores es necesario transformar el sistema económico-político-social que ha imperado durante los últimos cuatro siglos. Por ejemplo, no habrá ningún cambio mientras el sistema legal obligue a los ejecutivos de las corporaciones a buscar la rentabilidad a costa de cualquier otro fin.

Comente las tres clases de responsabilidades que esta Declaración define: “Nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras”. Esta consideración global de todos los sujetos posibles de respeto ético, que nuestra acción podría poner en peligro, ¿no define una obligación moral nueva, que ninguna ética anterior tomaba en cuenta totalmente?

Sí absolutamente. Berry y Clarke (1997) alertan en su libro “Reconciliación con la tierra: La nueva teología ecológica” sobre la urgencia de incorporar el cuidado de todo lo viviente a nuestros sistemas éticos. Las éticas de la modernidad, sustentadas en el pensamiento de Descartes, veían a la naturaleza como un recurso a ser explotado. Otros sistemas éticos, notablemente los de los pueblos amerindios, se veían como parte de la naturaleza. Hoy tiene un carácter de urgencia el retomar las cosmovisiones de pueblos que fueron considerados primitivos o incivilizados por la bárbara cultura europea.

Resalte en el texto las invitaciones a practicar un pensamiento complejo (en el sentido de E. Morin), superar la “inteligencia ciega” y conocer y actuar de modo transdisciplinario.

El pensamiento complejo es fundamental aquí, ya que la “Carta de la tierra” no resultará en nada más que un bellísimo compendio de buenas intenciones si no entendemos de manera holística cómo es que opera el sistema-mundo (para usar el término de Wallerstein) en el que vivimos desde el siglo XVIII. Tenemos que entender la interrelación entre los aspectos económicos, sociales, políticos y éticos para poder generar los cambios necesarios para construir un mundo más justo, más democrático y más sostenible. Si no entendemos de manera amplia y holística el sistema total, seguiremos siendo sus prisioneros, como dice Peter Senge.

Resalte en el texto los pasajes que se refieren a una actitud espiritual y estética, y no solamente jurídica y ética. ¿De qué espiritualidad se trata? ¿Implica algún tipo de creencia en Dios?

La “Carta de la tierra” hace múltiples referencias a aspectos espirituales y estéticos, alertándonos de la necesidad de cultivarlos; pero nunca se hace mención, afortunadamente, de Dios. La cultura occidental hace excesiva mención de Dios y luego se conduce en dirección opuesta a los principios subyacentes. Cuando los cristianos aprendamos a vivir una vida congruente con el mensaje evangélico, de amor por el otro, empezando por nuestros enemigos y no sólo los que nos caen bien, nuestra vida hablará de Dios sin tener que mencionarlo ni bañarme de agua bendita los domingos.

Así que, en mi opinión, la espiritualidad que tenemos que cultivar es aquella que siente una reverencia por la vida en todas sus formas, como lo hace el Hinduismo.

Comente el principio 6 c.: “Asegurar que la toma de decisiones contemple las consecuencias acumulativas, a largo término, indirectas, de larga distancia y globales de las actividades humanas.” ¿Cuál es el rol de la Universidad en este caso? ¿Cuál es la importancia en general del rol de la Universidad para facilitar la observancia de esta Declaración?

Bueno, pues las funciones de la Universidad son el generar y divulgar el conocimiento por lo que su responsabilidad en torno a los asuntos que nos ocupan aquí son tanto el educar  como el realizar investigación sobre la interdependencia de los sistemas sociales, políticos, económicos, éticos y otros, sobre la manera de entenderlos y sobre la manera de actuar en ellos de manera efectiva

¿Le parece que las Universidades, actualmente, estén cumpliendo a cabalidad con el principio 14: “Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible”?  

Ante las circunstancias que enfrentamos nadie está haciendo nada a cabalidad, ni la Universidad, ni la empresa, ni los gobiernos, ni la iglesias. Es muchísimo más lo que tenemos que hacer. En una conferencia reciente de Tom Friedman, autor de “El mundo es plano” en el MIT señalaba con indignación que las iniciativas verdes que veía alrededor parecían un día de campo cuando lo que se requiere es de tomar decisiones que implican acciones difíciles y dolorosas. Si no nos duele lo que estamos haciendo respecto al problema de viabilidad del planeta; probablemente no estamos haciendo lo suficiente. La crisis económica que enfrenta el mundo actualmente es una buena oportunidad para modificar sensiblemente nuestros hábitos de consumo.

Si Ud. tuviera a su cargo una Institución de educación superior, ¿qué “liderazgo creativo” promovería para que se cumplan los principios de la Carta de la Tierra?

Requerimos urgentemente de un  liderazgo democrático, que abra las vías del diálogo y la negociación. Ya quedaron atrás las épocas del liderazgo heroico y uni-personal. Necesitamos urgentemente de liderazgo que faciliten procesos de reflexión, de diálogo y de negociación.

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