Una compañera de trabajo amablemente me preguntó recientemente “¿Cuáles son desde tu perspectiva las 5 preguntas más importantes que tú le harías a un super líder, como por ejemplo Carlos Slim o a líderes de su talla? Para poder entender en qué consiste el éxito de su liderazgo.”
Le respondí lo siguiente:
El cuestionamiento que haces es interesante. En lo personal no identifico a Carlos Slim como un gran líder, sino como un empresario exitoso; por lo menos, no a la altura de un Lorenzo Servitje (de Bimbo) o de un Ricardo Semler (de SEMCO en Brasil). De hecho no creo mucho en la búsqueda o idealización de los grandes líderes sino que soy partícipe de los miles de miles de líderes que día a día transforman el mundo con su labor silenciosa desde su trinchera frente a su familia, el aula o el departamento en el trabajo. En ese sentido el “maistro” Salustio, un albañil que conocí hace algunos años es un líder fuera de serie y de trascendencia muy superior a la que dejan famosos hombres públicos (escribí una entrada sobre esto anteriormente
http://www.potenciando.com/2008/06/grandes-entre-los-pequeos-maestro.html).

En contrapartida, siempre quedo sorprendido cuando en algunos de mis cursos pregunto al grupo qué ejemplo tienen de grandes líderes e invariablemente queda Hitler en la lista. ¿Cómo puede alguien considerar gran líder a un individuo producto del engaño y la propaganda que condujo con su torpeza en la dirección a la división de su pueblo y al fracaso del proyecto que emergió? (ya escribí antes “Hitler: un pésimo líder” http://www.potenciando.com/2005/05/hitler-un-psimo-lder.html
La explicación está en el fenómeno de la idealización. La gente tendemos a idealizar a las personas famosas y a descarnarlas de sus verdaderas luchas y contradicciones, lo que ocurre en mayor medida con personajes cuya imagen es generada por un mecanismo cuidado de propaganda, como en el caso de Hitler. Pero sucede en todos los casos. Se ve, por ejemplo, a Gandhi como el gran santón que dirigió la lucha de liberación de la India; pero poco se ve la lucha personal, la formación y las contradicciones que tuvo en su proceso de formación. Ese proceso es lo valioso a rescatar.

Cuando idealizo al otro me distancio, lo considero diferente y me eximo de mi responsabilidad de crecer, madurar y aprender. Cuando me acerco a la persona, en su proceso real, entonces puedo identificar mi propia lucha y asumir la responsabilidad de ser un líder eficaz en mi trinchera. La película “La última tentación” generó agrias reacciones entre algunos sectores de la iglesia porque no se entendió el mensaje de fondo, que es finalmente el mensaje evangélico profundo: Jesús fue un hombre como cualquiera que siguió un camino de crecimiento personal de tal magnitud que lo llevó al Padre. Su lucha se convierte en el ejemplo para todo ser humano. Pero no la tuvo fácil por ser hijo de Dios, sino que tuvo que seguir un proceso de potenciación como todo hombre y mujer. No hay que idealizar al Cristo resucitado, sino seguir el proceso del Jesús en formación, con todo y sus contradicciones.


El asunto es particularmente relevante en la cultura latinoamericana porque nos han educado a buscar grandes líderes mesiánicos que vengan a salvarnos. Somos la tierra del caudillismo. Es entonces que gritamos en agonía “ya no hay líderes”. Yo respondo, ¡claro que los hay!, me los encuentro a raudales todos los días. Es este ejército de personas comprometidas en la vida diaria, los héroes anónimos, los que construimos grandes pueblos.
Pero si hemos de introducirnos al terreno de líderes efectivos, que además son famosos, yo no les preguntaría cuáles creen ellos que son los factores que determinaron su éxito; porque generalmente la gente no tiene las distinciones necesarias para determinar esto y lo único que hacen es racionalizar a posteriori su propio comportamiento.


Perdonándome toda esta disertación no solicitada; después de reflexionar con mis colegas Luis Gerardo González y Enrique Cárdenas, al tener enfrente a estos personajes sería muy interesante:

  • Conocer en primer lugar cuáles son sus orígenes, de dónde viene, cómo aprendió a hacer lo que hace, cuáles son las experiencias y las relaciones que lo formaron.
  • Luego sería valioso conocer cuáles han sido sus grandes errores y fracasos y lo que aprendió de ellos.
  • Enseguida, cuál es su visión de futuro y, más aún, cuál es su legado, qué está dejando a la humanidad.
  • Sería muy interesante saber cuáles son sus creencias fundamentales, aquellas valoraciones que determinan sus prioridades, su manera de ver al mundo, al éxito, a la humanidad, a la vida y al planeta. Junto a esto es valioso explorar cómo vive el equilibrio en ámbitos de su vida donde no es famoso; por ejemplo, en su familia.
  • Finalmente, me interesaría saber cuál es su concepto de liderazgo exitoso y su concepto de los colaboradores, ya que el liderazgo, según mi punto de vista, es un fenómeno relacional en las que el líder no es más que una parte, sobrevalorada, de la ecuación. A este respecto, buscaría saber cuáles son las prácticas que ha utilizado para potenciar y hacer crecer a sus colaboradores (que es el verdadero sentido del empowerment).

En particular, a Carlos Slim le preguntaría además cuál es su respuesta a la carta abierta que hace algunos meses le envió Dennise Dresser sobre el daño que representa a la economía y al progreso de México la existencia de los grandes monopolios y oligopolios (http://www.potenciando.com/2009/04/como-hacer-crecer-un-pais-cooptado-por.html), uno muy importante presidido por él. También sería interesante saber qué opina del movimiento que han hecho los últimos años los dos hombres más ricos del mundo, Bill Gates y Warren Buffet, al destinar ahora sus dotes directivas y gran parte de su riqueza, en el caso del primero, y hasta el 80% de su fortuna en el caso del segundo, a causas sociales (http://www.potenciando.com/2008/06/felicitaciones-al-sr-bill-gates.html).

Espero que estas reflexiones te sean de utilidad. Espero con ansia las respuestas; igual quedo sorprendido y alcanzo a cambiar mi modelo mental de tan controvertido personaje. Quedo a tus órdenes y te envío un cordial saludo.

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